Ya van a llegar esos días de sentarse sobre la hierba, encogida y rodeando las piernas con mis brazos, apoyando la cabeza sobre las rodillas flexionadas justo delante de quién quiera abrazarme por la espalda.
Y los días que esté sola, bajo el tímido sol de mediodía de los inviernos..siempre podré escribir,
menos mal que aquí el frío no llega con prisas...
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