Un día una de mis sonrisas favoritas me dijo que la mía también era estupenda, pero que en mis palabras poraquí y porallí escritas no la veía reflejada. Ahora yo en sus palabras solo veo tristeza y soledad, y no puedo decirselo ni ayudarla porque un día desapareció, no sé donde está, ni si sigue siendo la misma bonita sonrisa.
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